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La cardioprotección en el entorno educativo

Los centros educativos reciben cada día a cientos de alumnos, profesores, trabajadores y visitantes. Aunque las paradas cardiorrespiratorias son poco frecuentes en la población infantil, pueden afectar a personas adultas presentes en el centro o producirse como consecuencia de patologías cardíacas previamente diagnosticadas.

Disponer de un desfibrilador forma parte de una estrategia de prevención que permite actuar con rapidez hasta la llegada de los servicios de emergencia.

¿Qué centros educativos pueden beneficiarse de un DEA?

La cardioprotección resulta recomendable en todo tipo de centros donde existe una presencia continuada de personas, entre ellos:

  • Colegios de Educación Infantil y Primaria.
  • Institutos de Educación Secundaria.
  • Centros de Formación Profesional.
  • Universidades.
  • Academias.
  • Escuelas infantiles.
  • Centros de educación especial.

Cada centro presenta unas necesidades diferentes en función del número de alumnos, la superficie de las instalaciones y las actividades que desarrolla.


Zonas recomendadas para la instalación


Para garantizar su eficacia, el desfibrilador debe ubicarse en zonas visibles, accesibles y correctamente señalizadas dentro del centro educativo.

  • Entrada principal o conserjería
  • Gimnasio y zonas deportivas
  • Patios o áreas de recreo
  • Pasillos centrales o zonas comunes

Desfibriladores de uso sencillo y seguro


Los desfibriladores están diseñados para ser utilizados por cualquier persona, incluso sin formación sanitaria previa. Incorporan instrucciones guiadas por voz que facilitan su uso en situaciones de emergencia, garantizando una actuación rápida y segura.

Espacios donde puede ser más necesario

Dentro de un centro educativo existen zonas donde la concentración de personas o la actividad física hacen recomendable valorar la ubicación del desfibrilador.

Entre ellas destacan:

  • Pabellones deportivos.
  • Gimnasios.
  • Patios.
  • Salones de actos.
  • Comedores escolares.
  • Entradas principales.
  • Zonas administrativas.

La ubicación debe facilitar que cualquier persona pueda acceder al equipo en el menor tiempo posible.

Un recurso para toda la comunidad educativa

La presencia de un desfibrilador no solo protege al alumnado. También constituye una medida de seguridad para profesores, personal administrativo, personal de mantenimiento, familias y visitantes que acceden diariamente al centro.

Integrar la cardioprotección dentro del plan de seguridad escolar contribuye a crear un entorno educativo más preparado ante cualquier emergencia médica.

Aspectos a valorar antes de implantar un DEA

Cada centro educativo debe analizar diferentes factores antes de decidir la ubicación del equipo, entre ellos:

  • Número de alumnos y trabajadores.
  • Distribución de los edificios.
  • Existencia de instalaciones deportivas.
  • Horarios lectivos y actividades extraescolares.
  • Distancia entre las distintas zonas del centro.

Una correcta planificación facilita una respuesta rápida y coordinada ante una posible emergencia.

Preguntas frecuentes

¿Puede utilizarse un desfibrilador en un colegio?

Los desfibriladores externos automáticos están diseñados para guiar al usuario mediante instrucciones visuales y sonoras durante toda la intervención.

¿Solo protege a los alumnos?

No. También puede utilizarse para atender una emergencia que afecte a profesores, trabajadores, familiares o cualquier otra persona presente en el centro educativo.

¿Dónde suele instalarse?

La ubicación dependerá de las características del centro, aunque normalmente se busca un lugar visible, accesible y próximo a las zonas con mayor tránsito de personas.